HISTÓRICO DE VENDIMIAS

Tradición vinícola

HISTÓRICO DE VENDIMIAS

2019

Los últimos meses del año 2018 fueron típicamente otoñales: con una acumulación regular de precipitaciones de unos 100 mm y temperaturas suaves. Las primeras heladas llegaron a Nieva a finales de octubre y precedieron a un invierno frío y seco, con apenas 70 mm de precipitaciones.
Estas condiciones provocaron un adelanto en la llegada de la primavera. Los primeros lloros de la vid se dieron a mediados de marzo y las primeras brotaciones a partir de la tercera semana de abril, un mes que destacó por sus lluvias. La floración y el cuajado de las bayas se desarrollaron de manera óptima. Los meses de verano destacaron por ser especialmente secos y con temperaturas medias-altas, obteniendo así un excelente estado sanitario durante todo el ciclo.
El envero de la uva comenzó a mediados de agosto. A finales de mes se produjo un episodio de fuertes tormentas en la zona. Dichas tormentas permitieron acelerar la madurez y un pequeño aumento del tamaño de las bayas, acercándose así el momento de madurez óptima.
La vendimia arrancó el 16 de septiembre caracterizada por pequeños episodios de precipitaciones durante los primeros días que no alteraron el buen estado sanitario de la uva. Posteriormente, la recogida de la uva se desarrolló en un entorno cálido y seco que se prolongó hasta el día 2 de octubre, último día de campaña.

2018

Tras la vendimia de 2017, los tres últimos meses del año fueron de temperaturas suaves y las primeras heladas llegaron a finales de noviembre. El mes de diciembre fue el más lluvioso de los tres con 30 l/m². Enero fue especialmente frío con dos importantes nevadas los días 6 y 25 que acumularon un total de 70 l/m². Febrero siguió con temperaturas muy bajas, dejó una pequeña nevada el día 4 y acabó con abundantes lluvias.
A partir de marzo las temperaturas se suavizaron y se produjeron altas precipitaciones, un total de 70 l/m², esto permitió que los primeros lloros tuvieran lugar en torno al 25 de marzo. Abril se caracterizó por ser un mes lluvioso con otros 70 l/m² y las temperaturas comenzaron a aumentar provocando los inicios de brotación en la tercera semana del mes.

Mayo siguió con temperaturas suaves y abundantes precipitaciones. A pesar de unas condiciones generales muy favorables, los días 4, 13 y 15 de mayo hubo importantes descensos en las temperaturas nocturnas que pusieron alerta al equipo de viticultura, especialmente en la zona de Nieva y Melque de Cercos, y que no produjeron daños en el viñedo.

Junio fue un mes algo más fresco de lo habitual. La floración comenzó en la segunda quincena del mes y llegó a su plenitud en la última semana que coincidió con unos días de lluvias abundantes que dejaron un cuajado óptimo, de bayas separadas, a finales de mes. Julio y agosto fueron meses cálidos y secos, permitiendo un excelente estado sanitario del viñedo. El inicio de envero fue a finales de agosto.

Septiembre comenzó con algo de lluvia en los primeros días y temperaturas generalmente suaves. La vendimia se inició el 20 de septiembre con una madurez y un estado sanitario óptimo, y se desarrolló con temperaturas cálidas y con ausencia de lluvias hasta su finalización el 10 de octubre.

2017

2017 fue un año climatológico muy complicado. Comenzó seco y muy frío, con registros de  hasta 15 grados bajo cero a mediados de enero, aunque más tarde las temperaturas se suavizaron. Tras la brotación, el 28 de abril y el 1 de mayo se produjeron dos fuertes heladas. Las lluvias de mayo y un junio cálido y seco ayudaron a restablecer el vigor de las vides. El 7 de julio tuvimos fuertes tormentas acompañadas de granizo en algunos puntos aunque el resto del verano fue seco y caluroso, con noches frías y lluvias puntuales en agosto que ayudaron a paliar la sequía. Las adversas condiciones de la añada determinaron rendimientos muy bajos. Pese a todo, se obtuvo una uva con un excelente estado sanitario y de calidad. La vendimia se desarrolló del 19 al 30 de septiembre con calor y sin lluvias, lo que evitó interrupciones.

2016

Podríamos remarcar la añada 2016 por un ciclo de maduración poco común. El invierno empezó siendo más seco y cálido de lo habitual; hasta que a principios del mes de enero arrancaron las lluvias y no cesaron hasta el mes de marzo con temperaturas suaves y algún episodio aislado de nieves. Todo ello provocó que los primeros lloros vegetativos comenzasen a finales del mes de Abril se produjo una brotación generalizada de las viñas en el mes de Mayo. A mediados del mes de Mayo se produjeron varios episodios de heladas en la zona de Nieva, que provocaron una incidencia desigual en cada una de las parcelas, reduciendo el rendimiento de los viñedos y aumentando la calidad. La escasez de lluvia en los últimos meses y las elevadas temperaturas medias durante el ciclo de maduración y especialmente durante las semanas del mes de Septiembre refrendaron ese menor rendimiento y produjeron una ralentización en el ciclo vegetativo de la planta que dio como resultado un retraso en el inicio de la vendimia.

2015

Quizás podríamos remarcar la añada 2015 por un ciclo de maduración poco común. El invierno destacó por no ser especialmente frío, aunque sí tuvo algunos episodios de heladas y escasas precipitaciones. Todo ello provocó que los primeros lloros vegetativos comenzasen de forma temprana a finales del mes de marzo. Junto con la subida de temperaturas e incremento de las precipitaciones en el mes de abril se produjo una brotación generalizada de las viñas. En la segunda quincena del mes de mayo se dieron varios días de fuertes heladas, que provocaron una incidencia desigual en cada una de las parcelas, reduciendo el rendimiento de los viñedos y aumentando la calidad. La escasez de lluvia en los últimos meses y las elevadas temperaturas medias durante el ciclo de maduración refrendaron ese menor rendimiento. La vendimia se inició el 18 de septiembre y finalizó el 09 de octubre, de forma planificada y sin incidencias, destacando una gran calidad de la materia prima y el excelente estado sanitario de la uva.

2014

El invierno fue moderado sin fuertes heladas. Las suaves temperaturas de finales de Abril llevaron a la brotación a principios de mayo. El inicio de la primavera fue lluvioso con temperaturas moderadas, lo que marcó correctamente el ciclo vegetativo. Verano seco y caluroso. Lluvias puntuales en septiembre favorecieron la correcta maduración de la uva sin perder su equilibrio natural. La vendimia comenzó el 22 de septiembre y se alargó hasta el 10 de octubre. Año muy bueno tanto en cantidad como en calidad de la uva. Las condiciones meteorológicas permitieron vendimiar despacio, seleccionando cada parcela en su momento óptimo de maduración.

2013

El invierno fue moderado y sobre todo muy lluvioso. Las suaves temperaturas de finales de abril llevaron a la brotación a principios de mayo. Una helada severa a finales de abril redujo muy significativamente la cosecha. Las temperaturas subieron y la viña se desarrolló, pero manteniendo el retraso del ciclo. Julio y Agosto fueron cálidos, pero con noches frías. Lluvias abundantes en septiembre con noches de temperaturas altas favorecieron el desarrollo de enfermedades en la vid lo que redujo aún más la cosecha. La vendimia comenzó en octubre con una maduración adecuada de los racimos. Nuestra vendimia fue muy selectiva, como consecuencia de las irregularidades del año climático, de modo que la uva que fue entrando en bodega lo hizo en su momento óptimo.

2012

La añada 2012 es una añada marcada por un verano caluroso con pocas precipitaciones. La maduración sufrió un ligero adelanto lo que obligó a comenzar la vendimia a finales de septiembre.

El invierno fue frío, con lluvias en el rango habitual y algunos días de nieve. En marzo se inició el ascenso de las temperaturas, llegando a los 20 grados en abril lo que hizo que brotaran pronto las cepas. Una helada en la primera quincena de mayo redujo significativamente la cosecha. El verano cálido y seco favoreció el adelanto en todas las fases del ciclo. Algunas lluvias en vendimia no influyeron en la excelente calidad sanitaria de las uvas.

2011

Tuvimos un invierno muy frío, con lluvias abundantes y algunos días de nieve. En marzo se inició el ascenso de las temperaturas, llegando a los 20 grados en abril y determinando la brotación de las viñas. Afortunadamente no hubo heladas significativas y el desarrollo fue homogéneo.

Mayo fue inestable y junio muy cálido de modo que las plantas llegaron a la floración con cierto adelanto. En verano el tiempo fue muy seco, siendo julio menos cálido que agosto. A partir del 1 de septiembre se instaló una ola de calor que nos obligó a una vendimia temprana, pero con excelente calidad sanitaria de las uvas.